NOTICIAS: 30 de julio de 2026
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Atila Sinke Guimarães
MAGNIFICA HUMANITAS, PROS & CONTRAS - II – MAGNIFICA HUMANITAS, PROS Y CONTRAS - II – Otro punto positivo de Magnifica humanitas – MH – es el buen resumen que ofrece de las encíclicas sociales desde León XIII hasta nuestros días, el cual se presenta en el Capítulo I (§§ 29-44).

Desigualdades y propiedad privada: Manzanas de la discordia

Allí vemos que, hasta Juan XXIII, los Papas anteriores, al considerar los problemas de la sociedad, proponían soluciones basadas en el bien común tanto de los empleadores como de los empleados. Defendían las desigualdades, así como el derecho a la propiedad privada, por estar en conformidad con la Ley Natural y el Decálogo (el Cuarto Mandamiento garantiza las desigualdades; el Quinto y el Noveno respaldan la propiedad privada).

Las manzanas de la discordia son los conceptos de desigualdad y propiedad privada

Los Papas recomendaban que los empleadores pagaran un salario justo a sus trabajadores para que ellos y sus familias pudieran vivir con dignidad, ya que cada hombre está hecho a imagen y semejanza de Dios. También aconsejaban moderación al buscar ganancias, porque el afán de obtener más dinero con frecuencia alimenta la codicia y puede crear fortunas desproporcionadamente grandes. A los empleados les recomendaban obediencia y conformidad siguiendo el ejemplo de los Santos, y también les advertían contra las tentaciones de la rebelión y la lucha de clases.

En resumen, los Papas bendecían la desigualdad social y la propiedad privada, y sugerían soluciones basadas en la virtud y en mantener un equilibrio en la sociedad. Es importante destacar que no abandonaban su propia esfera espiritual: respetaban la autonomía de la esfera temporal y solo sugerían soluciones ratione peccati: cuando existía el riesgo de pecado.

El nuevo canto de sirena

Con Juan XXIII, sin embargo, se produjo un cambio de parámetros en las enseñanzas sociales de los Papas: comenzaron a atacar las desigualdades y a sabotear el derecho de propiedad con el pretexto de que este solo sería legítimo cuando estuviera subordinado a su “destino universal”. Es decir, adoptaron un enfoque mucho más cercano al Socialismo.

Asimismo, el salario que al principio se recomendaba como justo a manera de un consejo prudente, pasó a convertirse en una exigencia de los derechos humanos y de la justicia basada en la Carta de Derechos Humanos de la ONU. La distribución de las fortunas y de las propiedades pasó a ser un imperativo de la “justicia social” en la agenda de la Iglesia. El trabajador tiene ahora “el derecho” de participar en la propiedad del propietario, haciéndose eco de la teoría de la plus valia de Marx.

El Capitalismo, anteriormente aprobado como conforme a la Ley Natural, es ahora calificado como “estructuras de pecado” (cf. MH §§ 36, 79). En consecuencia, una Teología de la Liberación fue oficializada en Medellín (1968) y Puebla (1979) como la nueva voz “profética” de la Iglesia en su “opción preferencial por los pobres”. Aunque la rama más comunista de la TL fue doblada y podada, todo el árbol continuó prosperando fuerte y saludable, y encontró el camino para elegir al Papa Francisco, su notorio partidario.

El preámbulo de la Constitución Soviética afirmaba que la ‘meta suprema’ del Comunismo es la autogestión; haga clic aquí para leerlo

Distribucionismo, Autogestión, Capitalismo Inclusivo o la “Economía de Francisco” son los nombres sucesivos que traducen el mismo sistema socioeconómico defendido por los Papas conciliares. Este sistema coincide con el siguiente paso más allá del Comunismo y representa el ideal de la Revolución, conocido también como Tribalismo.

Observo que este curso de acción representa una invasión de la esfera temporal por la esfera espiritual, abusando de la competencia de la Iglesia tal como siempre fue concebida durante casi dos milenios del Magisterio católico.

Ofrezco esta comparación de las dos doctrinas papales contrapuestas sobre la Doctrina Social para llevar a mi lector a la cima de la montaña y darle una vista panorámica de los cambios realizados en los últimos 60 años.

MH pretende que, después de Juan XXIII, la Doctrina Social de la Iglesia es la misma que antes. No lo es. Es una interpretación de la enseñanza anterior a través de lentes socialistas o comunistas. Reproduciré algunos extractos de la encíclica papal de León XIV en los que mide los problemas de la sociedad con los nuevos parámetros progresistas respecto de las desigualdades y la propiedad privada.

Contra las desigualdades
  • «La originalidad de su [Benedicto XVI] contribución consiste en mostrar que el desarrollo, la justicia, las instituciones y el mercado no son realidades neutrales, sino ámbitos donde la caridad en la verdad debe encontrar una expresión histórica. Esta enseñanza es especialmente relevante hoy a la luz del aumento de las desigualdades, las presiones en los mercados financieros, la crisis ambiental y la falta de confianza en la política». (§41)

  • «La idea de “justicia social” nos ayuda a reconocer que las injusticias no surgen únicamente de las decisiones equivocadas de los individuos, sino también de estructuras, mecanismos y sistemas económicos y culturales que producen desigualdad casi automáticamente». (§79)

  • «Las innovaciones tecnológicas, incluida la inteligencia artificial, no son neutrales, pues pueden fomentar la participación y la justicia o agravar la desigualdad, el control y la exclusión». (§85)

  • «Vivir la justicia en la Iglesia significa purificar las relaciones y estructuras eclesiales de las distorsiones que dan origen a la desigualdad, la falta de transparencia y el abuso de poder». (§ 89; cf. §§ 95, 144, 151, 161, 226, 240)

Al atacar las desigualdades, la Iglesia conciliar socava la jerarquía de la Cristiandad,
que aún permanece viva en varios aspectos de la civilización occidental


Contra la propiedad privada
  • «Ciertamente, existe un derecho a la propiedad privada, que tiene su significado y finalidad propios, pero siempre está subordinado al destino universal de los bienes. Según Juan Pablo II, esta subordinación es la regla de oro de la conducta social y el “primer principio de todo el orden ético y social”. En la tradición de la Iglesia, la propiedad ha sido considerada un medio para proteger y administrar los bienes de modo que puedan servir mejor al bien común. Puesto que «la tradición cristiana nunca ha reconocido el derecho a la propiedad privada como absoluto o inviolable», su función social no debe considerarse una mera opinión teológica, sino una doctrina de la Iglesia, ya presente en la Sagrada Escritura y en los escritos de los Padres de la Iglesia. Por esta razón, el Papa Francisco nos recordó que la solidaridad, cuando se vive en su sentido más pleno, también significa “devolver a los pobres lo que les pertenece”». (§66)

  • El Papa aparentemente sencillo está implementando la agenda más audaz de Francisco

  • «Además, la propiedad de los datos no puede dejarse únicamente en manos privadas, sino que debe ser regulada adecuadamente. Los datos son el producto de muchos contribuyentes y no deben tratarse como algo que pueda venderse o confiarse a unos pocos. Es necesario pensar creativamente para gestionar los datos como un bien común o compartido, con un espíritu de participación, como ya lo sugirió San Juan Pablo II respecto de los bienes colectivos». (§108)
A favor del destino universal de la propiedad
  • «No podemos aprobar entusiasmos ingenuos ni alimentar temores infundados. En cambio, establezcamos criterios de discernimiento —la dignidad de la persona humana, el destino universal de los bienes, la opción preferencial por los pobres, el cuidado de nuestra casa común y la paz— y traduzcamos estos criterios en prácticas, tales como la planificación responsable, la evaluación del impacto humano y social, la inclusión de los más vulnerables, la promoción de la alfabetización digital y la orientación de la investigación y de la industria hacia la justicia y la paz». (§14, cf. §§ 43, 45, 46, 183)
Apoyo a la Teología de la Liberación
  • «Desde esta perspectiva, la justicia no consiste únicamente en una distribución más equitativa de los recursos o en la corrección de las injusticias actuales, sino que también asume una dimensión restauradora. Su objetivo es reparar los vínculos rotos y reintegrar a quienes han sido excluidos, teniendo en cuenta las heridas causadas por las injusticias, tales como las guerras, el colonialismo, la discriminación racial o de género, la violencia contra pueblos enteros y la explotación». (§79)
Invito a mi lector a reflexionar sobre estos extractos del “conservador” León XIV en su Encíclica Magnifica humanitas y a darse cuenta de que, bajo su apariencia de un modesto profesor de secundaria, se esconde un Francisco II.

Todavía tengo varios puntos más sobre MH que espero abordar pronto.

Continuará

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