Cuentos y Leyendas
![]() |
![]() |
![]() |
![]() |
![]() |
![]() |
![]() |
Nuestra Señora Castiga a una Pareja Avara
Tuve una visión relacionada con la devoción a María en los tiempos antiguos. Una mujer de los alrededores de Éfeso tenía una gran devoción a la Virgen. Habiendo visitado un santuario de la Virgen María y visto su altar, mandó hacer uno similar para su propia casa, cubriéndolo con un tapiz muy costoso.
Años después, la mujer cayó en la pobreza y tuvo que vender algunas de sus posesiones. Su necesidad llegó a ser tan grande que se vio obligada a vender el hermoso paño del altar de María, el cual finalmente vendió a una mujer cristiana casada.
Cuando llegó la Fiesta de la Asunción, la pobre mujer se sintió profundamente afligida por no tener aquel hermoso paño con el cual adornar el altar de la Virgen para la gran fiesta. En su dolor, decidió visitar a la mujer que había comprado el paño para pedirle que se lo prestara –solo por ese único día– para decorar el altar de María.
Cuando se acercó a aquella mujer, que había dado a luz recientemente a gemelos, esta se negó groseramente a la petición. Su esposo llegó incluso a decir: "María está muerta y no necesita este objeto; en cambio mi esposa, que lo compró, sí lo necesita."
La piadosa mujer se marchó con gran pesar y derramó su dolor ante la Virgen. Esa misma noche, vi lo que sucedió en el hogar de aquella familia.
La Virgen se les apareció con semblante airado y les dijo que, como castigo por su dureza hacia la pobre mujer, sus hijos gemelos morirían. Además, ellos mismos quedarían reducidos a un estado de miseria aún peor que el de la pobre mujer.
Ambos despertaron con temor, aunque al principio lo desestimaron como un simple sueño.
Sin embargo, quedaron atónitos de horror cuando encontraron a sus dos bebés muertos. Solo entonces reconocieron su grave falta y se arrepintieron de su acción.
El hombre fue humildemente ante la pobre mujer para entregarle el tapiz que había sido solicitado para la fiesta de María, y así consiguieron un indulto del resto del castigo amenazado.

Años después, la mujer cayó en la pobreza y tuvo que vender algunas de sus posesiones. Su necesidad llegó a ser tan grande que se vio obligada a vender el hermoso paño del altar de María, el cual finalmente vendió a una mujer cristiana casada.
Cuando llegó la Fiesta de la Asunción, la pobre mujer se sintió profundamente afligida por no tener aquel hermoso paño con el cual adornar el altar de la Virgen para la gran fiesta. En su dolor, decidió visitar a la mujer que había comprado el paño para pedirle que se lo prestara –solo por ese único día– para decorar el altar de María.
Cuando se acercó a aquella mujer, que había dado a luz recientemente a gemelos, esta se negó groseramente a la petición. Su esposo llegó incluso a decir: "María está muerta y no necesita este objeto; en cambio mi esposa, que lo compró, sí lo necesita."
La piadosa mujer se marchó con gran pesar y derramó su dolor ante la Virgen. Esa misma noche, vi lo que sucedió en el hogar de aquella familia.
Los gemelos fueron hallados aquella mañana sin vida
Ambos despertaron con temor, aunque al principio lo desestimaron como un simple sueño.
Sin embargo, quedaron atónitos de horror cuando encontraron a sus dos bebés muertos. Solo entonces reconocieron su grave falta y se arrepintieron de su acción.
El hombre fue humildemente ante la pobre mujer para entregarle el tapiz que había sido solicitado para la fiesta de María, y así consiguieron un indulto del resto del castigo amenazado.
Extracto de
Visiones y Revelaciones Completas de la venerable Ana Catalina Emmerick,
Capítulo 25, La gloriosa Asunción de María Santísima, p. 65.
Publicado el 22 de agosto de 2026
Capítulo 25, La gloriosa Asunción de María Santísima, p. 65.
Publicado el 22 de agosto de 2026














